Se pudo leer ayer en casi todos los medios de comunicación la noticia de que el Parlamento Europeo ha dado el visto bueno definitivo a la directiva que liberaliza la prestación de servicios en el mercado comunitario.
Más conocida como la “Directiva Bolkestein” , su redacción finalmente ha terminado incluyendo algunos de los límites impuestos en los casi tres años de su polémica tramitación.

De esta forma, la UE liberaliza con límites el mercado interior de servicios, en virtud del acuerdo alcanzado por los grupos del Partido Popular Europeo, Partido Socialista Europeo (con la excepción del voto en contra de sus eurodiputados franceses) y Partido Liberal.
En contra, los Verdes/Alianza Libre Europea e Izquierda Unitaria Europea presentaron enmiendas de rechazo total a la directiva pero apenas obtuvieron un centenar de votos.
La norma, que deberá ser transpuesta en el ordenamiento jurídico de los Estados miembros en un plazo de tres años, pretende reducir los trámites burocráticos que afrontan las empresas de servicios cuando quieren operar en países distintos al de establecimiento, incluso si carecen de filiales en ellos.
De esta forma se pretende dinamizar un sector que supone un peso de más del 70 por ciento del PIB de la UE.
Para aquellos que no conozcan la directiva ni su dificil tramitación, expondré en el próximo post un resumen del controvertido proceso y contenido principal de la directiva.
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[...] Continuando el post anterior, expongo a continuación el camino recorrido por la directiva y sus implicaciones. [...]